La sonrisa de Paco

Sonreír, que fácil es y lo que nos cuesta muchas veces.

En muchas ocasiones es difícil, porque nos empeñamos en recordar los problemas, en recordar aquello que nos proporciona dolor o tristeza, en lugar de valorar aquello que tenemos y de darle gracias a la vida, simplemente por seguir viviendo.

Es cierto que no existe, al menos de momento, una poción mágica que nos permita solucionar los problemas.

¿Pero alguna vez os habéis parado a pensar en el poder que tiene sonreír?

Sin saber cómo, tus sentimientos, que te aprietan el alma, comienzan a desvanecerse y además, es contagiosa. Si tu sonríes, la persona que tienes a tu lado, sin quererlo, sonríe también.

Y es que la sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.

Y el Centro Español es un claro ejemplo. Ya puede hacer viento, combinado con lluvia fría, y el descenso progresivo de grados, pero nada más entras por la puerta solo ves sonrisas.
Puedes haber tenido un mal día e incluso una mala semana, pero consiguen, cada una de las personas que están allí, transmitir la energía que necesitas, y aunque sea por un ratito, todo aquello que parecía ser tan malo ya no lo es tanto.